11 sept 2008


ImageFleet Foxes
Fleet Foxes
(Sub Pop Records, 2008)
http://www.myspace.com/fleetfoxes
http://www.subpop.com/artists/fleet_foxes
por Bruno Mendizábal


El rock es un carnaval urbano. Bailamos perdidos en tugurios alumbrados por lamparillas rojas, nos convertimos en animales insaciables para contrarrestar la muerte que se respira en el mar de concreto durante el día; ingerimos todo lo necesario para rescatar a nuestras mentes de la enajenación provocada por pasar la semana con las pupilas hundidas en un monitor. El folk es el deseo de escapar de ese contexto desesperado de urbanidad.

Las guitarras acústicas y los cascabeles son el soundtrack perfecto para soportar la cruda moral del domingo mientras vemos la lluvia a través de una ventana... En un instante desaparecen los muros de concreto y visualizamos la apertura de un mundo sin vestigios de civilización. Fleet foxes es la nueva banda de folk firmada por Sub Pop Records, nuestra muy estimada disquera independiente de Seattle. Su debut ha tenido un impacto excepcional en la crítica internacional, y las palabras a continuación intentarán esclarecer el por qué.

El debut de Fleet Foxes huele a hierba y se siente como las manos campesinas endurecidas por el arado. El disco comienza con una melodía interpretada a capella por un pequeño coro que evoca a una época remota; a un pequeño pueblo donde la gente se reúne para bailar y cantar las canciones que aprendieron desde niños en un tiempo donde la identidad de un hombre estaba arraigada al suelo trabajado por sus abuelos, donde el orgullo de pertenecer a una comunidad era motivo de verdadera celebración.

El trabajo de armonía vocal realizado en “White Winter Hymnal” es increíblemente adictivo, seguido por “Ragged Wood” que será un track favorito para los amantes de los primeros discos de My Morning Jacket. “Tiger Mountain Peasant Song”, uno de los tracks más fuertes del disco, consta únicamente de la voz de Robin Pecknold acompañado por su guitarra Martin&Co., mientras que “Your Protector” expone la versatilidad instrumental de la agrupación mediante el uso de mandolinas, panderos y flautas para crear un clásico instantáneo.

Los motivos medievales se encuentran tanto en su portal de Myspace como en las portadas del disco homónimo y del Sun Giant EP (2008). Hay algo en la sensibilidad de este quinteto de Seattle que nos remite a esos oscuros siglos de la historia de occidente. La portada de su único LP es una pintura realizada por Pieter Bruegel hacia el año de 1559, donde la influencia del Bosco es innegable: la angustia apocalíptica del “Jardín de las delicias” está presente en este paisaje flamenco del siglo XVI.

Durante el siglo XVI, el mundo occidental se encontraba en profunda crisis. La peste bubónica, mejor conocida como la muerte negra, había acabado con más de un tercio de la población europea; el terror y el dolor infectaban el aire, el miedo y la confusión carcomían la mente del hombre común. La era medieval está entreverada con una profunda noción de un mundo donde no hay salida, donde la humanidad se acerca inminentemente a su fin.

Hoy, los descubrimientos están reservados para grupos de decenas de científicos con post doctorados que han observado el comportamiento de partículas aceleradas los últimos 8 años. El hombre común no puede aspirar a hacer un hallazgo extraordinario, y el pensamiento mágico se ha vaporizado de nuestra cosmovisión. Las grandes ideologías de progreso se diluyen con cada guerra y lo único que depara nuestro futuro es trabajar para comprar objetos que nos distraigan de la vacuidad de nuestra existencia. Y dentro de toda la nadería, gestamos una necesidad de cambio radical, inventando un armagedón en cada desastre natural, como deseando que la Tierra se tragara toda la miseria del mundo en un segundo y fuéramos capaces de reinventarnos; de renegociar el término “humanidad”.

La confusión que representa la imposibilidad para entregarse a un fin mayor que la autoconservación es lo que une al hombre posmoderno con el hombre medieval. Tanto uno como el otro se hayan en tiempos donde los ideales que sustentan el orden simbólico se desmoronan ante sus ojos.

La música de Fleet Foxes es un canto místico, una oración agnóstica por un futuro esperanzador. Los nuevos exponentes del folk de americana han dado voz a un anhelo profundo del hombre anónimo en el mundo contemporáneo, consagrándose en el camino como una de las bandas más prometedoras para los próximos años y asegurando un lugar para su disco homónimo entre los diez mejores del 2008.

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